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Ciencia y Tecnología

Google prueba su primer servidor con inteligencia artificial en el espacio

Un satélite experimental enciende sus propios procesadores en órbita para escribir un poema y medir cómo responde la tecnología fuera de la Tierra.

Por Oscar Navarro ·

Construcción del satélite de Google
Satélite de Google antes de ser lanzado

Poner a funcionar un ordenador no parece nada nuevo, pero la cosa cambia si ese ordenador da vueltas a la Tierra a miles de kilómetros por hora. Google ha logrado encender por primera vez los procesadores de inteligencia artificial instalados en un satélite experimental y recibir su respuesta desde la superficie, según recoge The Verge.

El vehículo forma parte del Proyecto Suncatcher, una iniciativa con la que la compañía investiga la viabilidad de colocar centros de datos en el espacio. El satélite viajó a la órbita a principios de mes a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, según explica TechCrunch. Tras unas tres semanas comprobando que todo marchaba bien, los ingenieros enviaron una orden desde tierra para que el modelo Gemma 4, cargado en la memoria de la nave, redactara un breve poema en formato haiku sobre la experiencia de estar en órbita.

La energía justa para cada tarea

Hacer cálculos complejos en el espacio se parece a cocinar en un camping con un hornillo portátil muy pequeño: no hay energía suficiente para tener todas las sartenes al fuego a la vez. El satélite genera hasta un kilovatio de electricidad y lleva instalados cuatro procesadores TPU, los chips que Google diseña para la inteligencia artificial. Sin embargo, debido al consumo eléctrico que exigen, solo puede mantener encendido uno de ellos durante unos veinte minutos seguidos.

Además de responder con composiciones poéticas, la nave envió información sobre el estado del entorno en el que viaja. La prueba busca analizar cómo toleran estos componentes la radiación y los cambios extremos de temperatura fuera de la protección de la atmósfera terrestre.

Qué falta por saber

El gran enemigo de la electrónica en órbita es la radiación. El impacto de partículas espaciales puede alterar los valores diminutos guardados en la memoria del ordenador sin que los sistemas de vigilancia convencionales se enteren, un fallo conocido como cambio de bit que puede arruinar los datos. En tierra, Google ya había probado sus procesadores en aceleradores de partículas, concluyendo que el daño era menor al usar modelos ya entrenados, pero ahora toca comprobarlo en condiciones reales.

Según la empresa, las pruebas actuales servirán para preparar su siguiente objetivo en 2027: lanzar dos satélites gemelos interconectados con enlaces ópticos para repartirse el trabajo. La viabilidad económica a largo plazo de esta idea, según un análisis de los propios investigadores de Suncatcher citado por TechCrunch, dependerá en gran medida de que cohetes pesados como Starship alcancen hasta 1.800 vuelos para reducir los costes de lanzamiento.

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